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Versión alternativa [HP&HG]

Mensaje por Albus Severus Potter el Dom 06 Jun 2010, 10:29

Mi idea con este fanfic es realizar una versión alternativa a algunos hechos acontecidos en la saga a partir del cuarto libro (con lo que habrá spoilers a lo largo de todo el fic de cada una de las 4 últimas entregas), entre estos cambios se situarían restructuración de parejas finales, decisiones distintas a las tomadas por Harry (dado que mi idea es reescribir esas partes para que encajen a la perfección con el resto de hechos) o algún acontecimiento nuevo o cambiado según mi parecer. Por ello no he puesto las parejas que se formarán con antelación (salvo la principal) para, supongo, captar la atención de lectores que tenga interés en leer una visión distinta de lo que sería la saga Harry Potter con algunos cambios, pero manteniendo lo esencial. En definitiva, que será como leer los libros (de manera más resumida porque no voy a copiar y pegar aquello que vaya a ser igual, simplemente lo resumiré con mis palabra y alteraré las partes que crea conveniente) con los cambios que considere oportunos, haciendo de este fic la historia que a mí me hubiese gustado que ocurriese.

Todos los personajes, lugares o creaciones aparecidas en este relato son propiedad de Joan Katherine Rowling.

La historia comienza a partir del capítulo 22 del cuarto libro, "Una prueba inesperada", el cual me servirá como prólogo para el fic haciendo unos pequeños cambios y resumiéndolo a lo esencial, para a partir de aquí cambiar los nombres de los títulos y aunque siga los acontecimientos generales de los libros, la estructuración será más dirigida a fanfic que como un libro (sino sería eterno y ya va a ser bastante largo de por sí).
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Prólogo: "Una prueba inesperada"

Mensaje por Albus Severus Potter el Dom 06 Jun 2010, 10:30

Prólogo: "Una prueba inesperada"

Tras la victoria con el colacuerno y haberse reconciliado con su amigo Ron, parecía que todo volvía a la normalidad y la lejanía de la segunda prueba había conseguido que Harry se sintiera mucho menos presionado que las últimas semanas. Por eso se encontraba hablando con Ron en medio de clase de transformaciones sin darse cuenta que la profesora McGonagall se dirigía hacia a ellos al ver que no prestaban atención.

-Potter!! Weasley!! Haced el favor de atender!! – tras esa breve interrupción la profesora continuó con lo que estaba diciendo – Ahora que tenemos la atención de todos los presentes quería deciros una cosa antes de que termine la clase. Como algunos sabréis es tradición durante el Torneo de los tres magos realizar un baile de Navidad el cual nos permitirá a todos distanciarnos de nuestros quehaceres y obligaciones cotidianas y disfrutar un poco de la compañía de nuestros amigos y para conocer a los compañeros de Durmstrang y Beauxbatons – al parecer las chicas de la clase encontraban aquello muy interesante -. Ahora bien, la túnica de gala será obligatoria y espero de los alumnos de mi casa se comporten de manera ejemplar. Con esto doy por terminada la clase, podéis salir.

Harry ya se dirigía a la salida con Ron y Hermione cuando la profesora McGonagall le llamó.

-Potter espera un momento por favor. – Harry se despidió de Ron y Hermione y se dirigió hacia la profesora -. Verás Potter, tenía que decirte que es tradición de los campeones del Torneo abrir el baile de Navidad con sus parejas, así que procura buscar una pareja y cumplir con tu obligación.

-Pero profesora, yo no bailo.

-Sí Potter, sí bailas y no me repliques – al ver que Harry intentaba contradecir a la profesora – así que procúrate una pareja para el baile.

Harry al salir de la clase sintió una mezcla de frustración y terror, una por verse obligado a enfrentarse a una prueba con la que no se esperaba y otra por tener que buscar una pareja, ya que en ese momento, prefería volver a enfrentarse a un dragón.

Pero mientras se dirigía a la sala común para dejar sus cosas e ir luego a cenar, Harry pensó que no tenía muy claro a quién pensaba invitar, aunque se sorprendió así mismo en pensar en cierta persona en un primer momento, luego le vino a la mente Cho y esto le confundió, porque aunque sabía que Cho le gustaba desde tercero, los acontecimientos de las últimas semanas y el apoyo incondicional de Hermione habían hecho pensar a Harry en su amiga como su pareja para el baile, aunque éste no estaba seguro de si se trataba por el gran cariño y agradecimiento que sentía por su amiga o porque los sentimientos que sentía hacia Hermione habían cambiado por todo lo ocurrido últimamente. Pero en cuanto llegó a la sala común y dejó sus bártulos en la habitación, ya sólo pensaba en al suculenta cena que le esperaba y en que ya se preocuparía por buscar pareja al día siguiente.
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Capítulo 1: "Un sueño con sabor a nostalgia" (primera parte)

Mensaje por Albus Severus Potter el Dom 06 Jun 2010, 11:06

Harry se había despertado en su habitación de Privet Drive. Aún tenía en su mente la vívida imagen de aquellos acontecimientos de hacía casi tres años - ¡Cómo había cambiado todo! - pensó para sí Harry.

Hacía una semana escasa que había retornado a esa casa que tan malos recuerdos le traía, pero como había prometido al fallecido profesor Dumbledore que regresaría antes de cumplir la mayoría de edad, se vio obligado a cumplir esa última voluntad de aquel hombre; aquel anciano que le había encargado tal funesta misión, aquel simpático y sabio profesor que le había enseñado lo suficiente como para encomendar a Harry que se encargase de la destrucción de los Horrocruxes para poder derrotar al malvado Lord Voldemort. Harry sabía que no tardaría en embaucarse en esa difícil empresa, pero hasta que la Orden del Fénix no le mandase noticias y viniese a recoger a sus tíos y su primo, él debía esperar pacientemente. Miró el reloj y se fijó que eran casi las tres de la madrugada, así que optó por darse media vuelta en la cama e intentar volver a aquellos días en que lo que más le preocupaba era a quién invitar al baile de Navidad. Pronto el cansancio lo embaucó y le pareció volver a adentrarse en aquella época…

Harry llevaba semanas soñando con el próximo baile de Navidad, y como aún no había decidido con quién ir, ese sueño recurrente le parecía la única respuesta a su indecisión. Se encontraba siempre al pie de las escaleras que van a dar al gran comedor, veía como todos se encaminaban hacia el baile y como la profesora McGonagall le metía prisa porque debía abrir el baile con su pareja al igual que el resto de campeones

- Ya lo sé profesora, pero es que mi pareja todavía no ha bajado
- ¿Cómo que no Potter?. Ahí la tiene.

Harry se giró para ver de quién se trataba, llevaba un precioso vestido añil con adornos plateados, pero en cuanto subió la mirada para ver de quién se trataba…

…en ese momento notó el frío suelo de piedra y un ligero dolor en la base del cráneo, abrió los ojos y pese a lo borroso de la imagen, se dio cuenta de que se había caído de su cama con dosel de Hogwarts.

- Maldita sea…

Quería…no mejor dicho, necesitaba saber quién era esa chica con vestido añil, aún no se había decidido por Hermione o por Cho (aunque sabía que esta última tenía muchos pretendientes). La verdad es que Harry no tenía muy claro porqué había pensado en Hermione, creía que por simple agradecimiento por su apoyo incondicional y por ser la única que había confiado en su palabra cuando él había sostenido que no había querido participar en el torneo, pero algo dentro de sí mismo no le permitía aseverar tal pensamiento.

Cómo se le había quitado el sueño tras ese golpe tan inoportuno, decidió levantarse. Aunque fuese demasiado pronto para bajar a desayunar, prefería irse a dar una ducha para despejarse y tratar de tomar una decisión al respecto del baile, ya que la fecha se acercaba.

Mientras estaba en la ducha y el agua golpeaba su espalda y su cabeza, Harry tomó la decisión de preguntarle a Hermione si le acompañaría. Creía que sería mejor pareja que Cho, primero porque tenía confianza con ella y podía hablar con ella de cualquier cosa (al igual que pedirle que le ayudara a aprender a bailar), y segundo porque creía que Hermione se merecía por una vez que se la tratase como una chica más, porque siempre Ron o él la veían como un integrante más de ese genial trío que conformaban, pero muchas veces no se daban cuenta de que ella era una chica y que como tal desearía que se tuviesen en cuenta ciertos aspectos o formas de actuar. Desde luego no por el hecho de protegerla o no dejarla hacer ciertas cosas (faltaría más, de sobra había demostrado ser más hábil que ellos dos y ser más capaz para muchas cosas), pero Harry imaginaba que Hermione se sentiría halagada de que Harry pensara en ella como una pareja para el baile, de verla como una chica más.

Tras esa decisión mientras el agua fluía por su cuerpo, salió de la ducha, se secó y vistió y optó por ir a la sala común. Aunque todavía era pronto, sabía que Hermione era de las primeras en levantarse, y creyó que ese sería un buen momento para abordarla.

No se equivocó, según se dirigía a la sala común la vio salir del retrato de la Señora Gorda.

- Hermione espera.

Hermione giró su cabeza para ver quien la llamaba, aunque ya había reconocido la voz de su amigo.

- Veo que hoy has madrugado más de lo habitual Harry.

Hermione sonrió a Harry y este se turbó al ver lo risueña que estaba su amiga ya de buena mañana.


- Eh…sí, es que me desperté pronto y no podía volver a dormirme, así que fui a darme una ducha y despejarme un poco. Esto…Hermione quería preguntarte una cosa…

- Dime Harry.

- Verás, el baile de Navidad se acerca y…bueno todavía no tengo pareja…por eso…había pensado que…¿te gustaría ser mi pareja en el baile de Navidad?.

Harry, pese a lo incómodo que le resultaba preguntarle eso a su amiga, pensó que lo había expresado bastante bien, aunque dudo al ver la cara de enfado de ella.

- Ya veo, así que como el señor Potter aún no tiene pareja para el baile y se acerca la fecha pensó ¿por qué no le preguntamos a Hermione?, seguro que ella no tiene pareja…- bufó la castaña tras decir todo aquello.

Harry se sorprendió por la actitud de su amiga, no sabía a que se debía esa contestación

- Hermione no era esa mi intención, verás pensé en ti porque…

Su amiga lo interrumpió

- ¡¡No hace falta que busques excusas Harry, estoy harta que tú y Ron sólo penséis en mí cuando necesitáis ayuda!!

Hermione se dio media vuelta muy ofendida con intención de irse.

-Hermione espera, te repito que no es esa mi intención.

Hermione giró sobre sus talones y encaró a Harry con una mirada furiosa pero empañada en lágrimas.

- ¡¡¡Esta vez no cuentes conmigo!!! ¡¡¡Y que sepas que ya tengo pareja!!!

La melena castaña ondeó por un momento en el aire y luego la vio alejarse

- ¡¡¡Hermione!!! ¡¡¡Espera!!!

Harry no obtuvo respuesta. Desde luego no esperaba esa reacción por parte de Hermione y no entendía como podía pensar ella que él haría algo así. Se sintió dolido al pensar que Hermione le había juzgado de aquella forma y ni tan siquiera se había dignado a escucharle.

Se le había quitado las ganas de desayunar, así que decidió ir a la sala común. Estaba claro que debía buscarse a otra pareja, pensó en Cho, aunque no se sentía con ánimos de volver a ser rechazado y mucho menos si iba a tener otra escena igual, pero debía procurarse una pareja, así que decidió que ese día le preguntaría a Cho, y si aún así no resultaba, buscaría otra pareja, pero debía conseguir una ese día.

Al entrar en la sala común vio a Ginny acurrucada en un sillón con Crookshanks, y como pensó que ella entendería mejor la reacción de Hermione le preguntó.

- Ginny, verás quería preguntarte una cosa. ¿Sabes si a Hermione le pasa algo?

- No que yo sepa, ¿por qué lo preguntas Harry?

- Verás es que le he pedido ser mi pareja para el baile ahora, y se ha puesto hecha una furia. Ni tan siquiera me ha dejado explicarle cuando me ha recriminado que Ron y yo sólo pensamos en ella cuando necesitamos su ayuda.

- Harry es que es cierto, mi hermano y tú sólo acudís a ella cuando necesitáis algo.

- Ya bueno, pero es que precisamente esta vez era diferente. Yo trataba de pedirla que viniera no como amiga a la que pedirle un favor, sino como una chica más…

Ginny arqueó las cejas al oír “una chica más”

- No me malinterpretes Ginny, me refiero a tratarla como una chica y no sólo como amiga, es decir, viéndola como una pareja para el baile…pero es que ni siquiera me ha dejado explicarle nada, se ha puesto una furia, y cuando iba a decirle que quería invitarla a ella no sólo para agradecerle todo el apoyo que me había brindado estas semanas atrás cuando nadie más me creía que yo no había puesto mi nombre en el Cáliz de Fuego…

- Yo sí te creía Harry – dijo la pelirroja.

- Bueno, gracias Ginny, pero lo decía porque Ron me dio la espalda en ese momento, en cambio ella me apoyó incondicionalmente y me ayudó.- Harry decidió proseguir con lo que le estaba diciendo antes- Lo que te decía, que a parte de eso, yo se lo pedí no sólo por agradecerle su apoyo, sino porque quería que ella se diese cuenta que también la veo como una chica, como una pareja…luego a los gritos me dijo que ya tenía pareja y se fue

Harry se sintió deprimido por un momento al ver que Hermione no había querido escucharle.

- Bueno Harry, ahora lo que tienes que hacer es buscarte otra pareja y con Hermione intentaré decirle lo que tú me has dicho, seguro que después de eso querrá hablar contigo y arreglar las cosas.

- Ginny, lo siento pero no tengo ganas de hablar con Hermione ahora, la verdad es que sus palabras y maneras me hirieron, y prefiero (a pesar de todo lo que me ha apoyado) no hablar con ella ahora, quiero que se de cuenta que mi intención era honesta y…

- Ya Harry pero, ¿cómo se va a dar cuenta de eso si no hablas con ella?.

Harry se quedó perplejo ante tal obviedad.

- Aún así, prefiero esperar a que ella recapacite, yo no le he dicho ni he hecho nada malo.

- Como veas Harry, yo si quieres le cuento lo que me has dicho.

- Gracias Ginny, pero no hace falta. Y gracias por haber hablado conmigo, me has ayudado.

Harry guiñó un ojo a la pelirroja antes de ir a la habitación a despertar a Ron para bajar los dos a desayunar, tanto hablar le había devuelto el apetito.
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Mi humilde opinión

Mensaje por Luna Lovegood Granger el Dom 06 Jun 2010, 17:41

Acabo de leer tu Fanfic.
Me encanto, me facíno, me encanta como escribes, como te expresas, bueno comencemos.


- Dime Harry.

- Verás, el baile de Navidad se acerca y…bueno todavía no tengo pareja…por eso…había pensado que…¿te gustaría ser mi pareja en el baile de Navidad?.

Harry, pese a lo incómodo que le resultaba preguntarle eso a su amiga, pensó que lo había expresado bastante bien, aunque dudo al ver la cara de enfado de ella.

- Ya veo, así que como el señor Potter aún no tiene pareja para el baile y se acerca la fecha pensó ¿por qué no le preguntamos a Hermione?, seguro que ella no tiene pareja…- bufó la castaña tras decir todo aquello.

Harry se sorprendió por la actitud de su amiga, no sabía a que se debía esa contestación

- Hermione no era esa mi intención, verás pensé en ti porque…

Su amiga lo interrumpió

- ¡¡No hace falta que busques excusas Harry, estoy harta que tú y Ron sólo penséis en mí cuando necesitáis ayuda!!

Hermione se dio media vuelta muy ofendida con intención de irse.

-Hermione espera, te repito que no es esa mi intención.

Hermione giró sobre sus talones y encaró a Harry con una mirada furiosa pero empañada en lágrimas.

- ¡¡¡Esta vez no cuentes conmigo!!! ¡¡¡Y que sepas que ya tengo pareja!!!

La melena castaña ondeó por un momento en el aire y luego la vio alejarse

- ¡¡¡Hermione!!! ¡¡¡Espera!!!


Concuerdo por completo con Hermione
En fin, la trama es muy buena, a un deberías tener cuidado con algunos signos como ¡¡!!, los cuales se te pasaron al principio, pero son pequeñeces.
En fin me gusta mucho el Fic y espero que lo continúes.

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Re: Versión alternativa [HP&HG]

Mensaje por Albus Severus Potter el Dom 06 Jun 2010, 18:11

Sí, la verdad es que al principio se me notaba algo más denso, me costaba describir lo que tenía en mente y no siempre lo hacía de manera adecuada (además de que con las prisas alguna vez me he comido algún signo de puntuación o similar).

Y precisamente por eso puse esa escena que has remarcado, porque es totalmente cierto que tanto Harry como Ron (especialmente Ron, todo sea dicho) tienen la fea costumbre de acudir a ella únicamente para pedirle algo y no para compartir un momento con ella, preguntarle como está, etc. Supongo que de ahí me vino la idea para crea la escena tal y como la he descrito, pero aún resta mucho fic.

Gracias por tu comentario Wink
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Capítulo 1: "Un sueño con sabor a nostalgia" (segunda y última parte)

Mensaje por Albus Severus Potter el Dom 06 Jun 2010, 18:13

En cuanto encontró a Ron (seguía durmiendo con los pies medio colgando de la cama), le tiró su almohada para despertarlo, aunque fuera sábado no entendía como su amigo podía continuar durmiendo.

- Bu…buenos días Harry – dijo Ron tras quitarse la almohada de Harry de en medio mientras bostezaba.

- Buenos días Ron. Date prisa, tengo un hambre atroz y tengo prisa hoy, que tengo cosas que hacer.

- ¿Hoy sábado?

- Sí Ron, recuerda que yo necesito obligatoriamente una pareja para el baile y tan sólo queda una semana, así que debo apresurarme.

- Bueno está bien – mientras Ron cogía el primer pantalón que encontró y una camiseta – Bajemos a ver si encontramos a Hermione, imagino que ella ya estará desayunando.

- Eh…sí, puede ser – contestó Harry puesto que no le apetecía hablar de lo que acababa de suceder con su amiga.

Mientras bajaban al gran comedor Harry volvió a sentir lo mismo que las últimas semanas desde que se anunciase el baile de Navidad, grupillos de chicas cuchicheando mientras pasaba.

- Harry, la verdad no sé porqué te preocupas, eres campeón del torneo y acabas de burlar a un dragón, lo tendrás chupado para conseguir pareja, yo en cambio… - dijo el pelirrojo.

- Ya Ron, pero querría ir al baile con una persona con la que poder pasar un buen rato y no por alguien que sólo quiere ir conmigo para exhibirme como un trofeo. Y te recuerdo que soy uno de los campeones, no el único. Además que no veo que problema vas a tener tú, eres más alto y fuerte que yo…- Harry dijo eso recordando que siempre había sido bajito y flacucho, aunque gracias a los entrenamientos de Quidditch y la buena alimentación en Hogwarts había ganado masa muscular.


- Si pero tú eres famoso y…

- Ya sabes porque lo soy y no me hace ninguna gracia, bastante tengo que aguantar ya.- arguyó Harry no de muy buena gana.

- Bueno Harry ya sabes porqué lo digo…- comentó Ron con precaución, desde que había dudado de Harry y le había dado la espalda, temía volver a perder la amistad con él y procuraba suavizarse un poco en los comentarios.

- Tranquilo Ron, ya lo sé – mientras Harry le sonrió.

Nada más entraron en el gran comedor fueron a sentarse a la mesa de Gryffindor, aunque Harry oteo el lugar en busca de una melena castaña enmarañada, no tuvo suerte. Se pusieron a desayunar y al cabo de 10 minutos Harry vio a Cho Chang levantarse de la mesa de Ravenclaw , así que pensó en abordarla ahora que tenía una oportunidad (ya que Hermione le había dejado tan claras las cosas).

- Ron vengo ahora, voy a intentar conseguir pareja.

- Effta bem Haggy – contestó el pelirrojo con la boca llena de huevos revueltos.

Harry apretó el paso para alcanzar a Cho (ya que no sabía a donde se dirigiría) , y la vio subir hacia la lechucería. Harry decidió seguirla y esperar a que llegase hasta allí para abordarla y preguntarle. Pero de repente un grito inundó el lugar…

- ¡¡¡No te hagas el holgazán y ven aquí!!! – Gruñó tío Vernon.

Vaya parecía que había vuelto a reencontrarse con su pasado en sueños cuando se dio cuenta que eran casi las diez de la mañana y su tío le había estropeado sus bonitos recuerdos, aunque ya sabía como había terminado todo (Harry terminó yendo con Parvati Patil y su amigo Ron con la hermana gemela de esta), pero quería volver a soñar hasta el momento que descubrió quién era aquella chica del vestido añil (qué sorpresa se llevó entonces). Se puso un pantalón y una camiseta, se calzó las zapatillas y bajó a ver que quería ahora su tío.

- ¿Qué querías?

- No te dirijas a mí con ese deje de insolencia…A ver, quiero que me expliques de nuevo porqué tenemos que irnos, no lo entiendo…

Harry estaba desesperado ante las indecisiones de su tío. ¿Tan difícil de entender era que si no se iban terminarían muertos?..

- Ya te lo he explicado un montón de veces, si no os marcháis terminaréis muertos. Lord Voldemort vendrá a por mí en cuanto cumpla los 17 años y no le importará matar a cuantos encuentre en su camino para conseguirlo. La Orden del Fénix os esconderá y os protegerá antes de que sea mi cumpleaños y así estaréis a salvo – al menos eso esperaba él.

- Sí pero ¿por qué no nos protege vuestro Ministerio?.

- Ya te lo he explicado, creemos que los secuaces de Voldemort están infiltrados y no podemos arriesgarnos.

- Bueno está bien, entonces ¿a qué hora dices que llegarán?.

- Me dijeron que a mediodía de este sábado, para que os marchéis con suficiente antelación con respecto a mí.

- ¿Y eso cuando será?


A Harry le sorprendió el interés de su tío al respecto.

- Probablemente unos días antes de mi cumpleaños, aún no hay anda fijado.

- De acuerdo, pues entonces iremos recogiendo las cosas que creamos convenientes.

- Como veáis.

Harry sabía que dentro de cuatro días se marcharían sus tíos con un pequeño destacamento de la Orden, luego estaría sólo en esa casa durante una semana, sabía que debía preparase y aún pensaba en escaparse por su cuenta antes de que la Orden le fuese a trasladar. No quería inmiscuirlos ni a ellos ni por supuesto a sus amigos Ron y Hermione, pese a que ya le habían brindado su apoyo y que no cejaban en el empeño de acompañarlo a semejante objetivo…aunque por otra parte sabía que si no acudía a la boda de Bill y Fleur le matarían, así que prefirió esperar a saber nuevas de la Orden y así decidir que hacer.

Como no podía salir de casa y no tenía mucho apetito para desayunar, decidió subir a su cuarto mientras los Dursley iban recogiendo y empaquetando cosas. Optó por abrir algunos libros y estudiar un poco, eso le despejaría y sabía que debía aprender más cosas de las que ya dominaba para cuando se embarcarse en la empresa que le aguardaba, (aunque no pudiese utilizar magia todavía). Optó por coger el primero que encontró, pero tras leer un par de líneas se sintió extrañamente somnoliento (pese a todo lo que había dormido) y se dejó llevar de nuevo por su mente.
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Capítulo 2: “Balada de sentimientos” (primera parte)

Mensaje por Albus Severus Potter el Dom 06 Jun 2010, 18:13

La verdad es que a pesar de la expectación que levantaba el baile de Navidad en todos a un día de su celebración, Harry no se sentía especialmente dichoso. Cierto era que por fin tenía una pareja, hacía una semana que había conseguido que Parvati aceptase su invitación (y de paso le procuró una a su amigo Ron), pero lo hizo más por el compromiso que tenía como campeón que por otra cosa, él hubiese preferido ir con su amiga Hermione (con la que todavía no había vuelto a hablar desde el incidente) o con Cho, pero en ambos casos se le habían adelantado (aunque Cho al menos parecía sentirlo por Harry al rechazarle).

Si bien era cierto que no había vuelto a hablar con su amiga castaña, en los dos últimos días notó un pequeño acercamiento de ella en un intento por arreglar las cosas, probablemente Ginny le habría contado a Hermione lo que había hablado con la pelirroja, pero éste no estaba dispuesto a hacer como si nada hubiera ocurrido. Bastante había sufrido cuando Ron le dio la espalda tras salir elegido cuarto campeón, pero el apoyo incondicional que siempre le había brindado Hermione le había ayudado mucho y no se esperaba una reacción así de su amiga, mucho menos que ni tan siquiera le dejase explicarse.

- ¡¡Harry!! ¡¡Harry!!

Harry se dio la vuelta al oír su nombre -en ese momento se dirigía hacia clase de Pociones con intención de no sufrir una úlcera en esas dos horas por aguantar al profesor Snape- y vio que Parvati lo llamaba.

- Dime Parvati – dijo no de muy buena gana Harry, puesto que a pesar de que iba a ser su pareja esta se había vuelto excesivamente quisquillosa con estar perfecta para el baile y no hacía más que comentar por todos lados que iba a ir con el gran Harry Potter.

- Verás era para decirte antes de entrar en clase que mañana me esperes en las escaleras que dan al gran comedor a las ocho – ya que el baile comenzaba a las nueve aunque los campeones debían encontrase en la pista de baile con anterioridad – y dile a Ron que Padma vendrá conmigo, así que mejor que espere contigo.

- Muy bien, mañana os estaremos esperando entonces.

Parvati le dedico una cálida sonrisa a Harry cuando en ese momento apareció Snape.

- Diez puntos menos para Gryffindor por no estar ya dentro del aula Potter.

Harry lo miró desafiante pero antes de contestarle vio una suplicante mirada de Hermione que le decía que debía contenerse. La verdad era que aunque llevase una semana sin hablarse con su amiga, siempre había existido esa conexión entre ellos, sabía que bastaba sólo una mirada para entender que pensaba el otro.

Después de dos horas odiosas a las que le tenía acostumbrado Snape, Harry cogió la mochila metiendo todo a carreras y se marchó en dirección a la sala común para prepararse para la comida. Hermione intentó captar su atención pero Harry fue el primero en salir tras terminar la clase. La verdad es que se sentía un poco mal por tratar así a su amiga, pero creía que eso serviría para que ella no lo juzgase antes de saber todo como había ocurrido días atrás.

Cuando llegó a la sala común vio su escoba guardada en el baúl y lamentó profundamente que ese año no hubiese quidditch, algo que siempre conseguía liberarle de todo y sentirse libre. De hecho recordó lo temeroso que estaba antes de la primera prueba y lo seguro que se sintió nada más se sentó sobre su Saeta de Fuego y despegó los pies del suelo. Con un sentimiento de añoranza y pesadumbre por no poder volar, decidió bajar a comer algo para calmar al menos el ruido que estaba haciendo su estómago.

El resto de la tarde le pasó volando, aunque no hizo nada – seguía sin descubrir nada sobre el huevo dorado y pensó que ya se preocuparía sobre ello después del baile – salvo esquivar miradas de distintas chicas en la sala común. La verdad es que seguía preocupado por saber quién podía haber metido su nombre en el Cáliz de Fuego; desde luego todo lo que había conllevado ese acto hacía de Harry una persona más infeliz de lo que realmente ya era.

- Bastante tenía ya con lo de siempre – pensó para sí Harry.

Tras la cena se fue pronto a dormir, sabía que el día siguiente sería demasiado largo para él y prefería estar descansado.

Por la noche volvió a tener ese sueño en el cual estaba esperando a su pareja para el baile; volvió a vislumbrar aquel vestido añil con adornos plateado, y de nuevo volvió a ocurrir, sólo que esta vez fue interrumpido por un sonoro ronquido de su amigo Ron. Decidió darse media vuelta e intentar dormirse de nuevo, aunque con frustración y enfado por lo que acababa de ocurrir.

Por la mañana le despertó un pequeño jaleo que venía de la sala común, por lo visto las chicas estaban armando mucho revuelo con los preparativos para el baile ya de buena mañana y como Harry no se sentía de muy buen humor decidió bajar a desayunar y a dar un paseo, esperaba que Ron se dignase a bajar poco después a desayunar y así ir ambos a disfrutar del día antes de que llegase la obligación de la noche, al menos sabía que Ron nunca se perdía una oportunidad de comer.

Como cabía esperar y cuando estaba terminando de desayunar, Ron apareció en el gran comedor y se dirigió a la mesa de Gryffindor para desayunar junto a Harry. Este le saludó con la cabeza.

-¿Qué tal Harry?, ¿preparado para esta noche?- inquirió el pelirrojo muy risueño.

- Pues la verdad que no me hace especial ilusión pero que le voy a hacer.

- Por cierto, Hermione me ha dicho que quiere hablar contigo en cuanto tengas un momento. La vi bastante estresada con lo del baile, así que imagino que lo mejor sería que vayas ahora, luego tendrá que hacerse no sé que en el pelo – parecía que Ron encontraba todo aquello muy gracioso.

- Pues la mañana la tengo ocupada, así que no podré ir a hablar con ella – mintió Harry.

En realidad no tenía nada que hacer, pero seguía sin tener muchas ganas de hablar con su amiga. Había decidido seguir la misma postura que con Ron cuando este no le creyó.

- Bueno tú verás, pero creo que lo que haya pasado entre los dos no puede ser tan grave como para que no le dirijas la palabra en una semana Harry. – observó Ron.

- Tal vez, pero ya te he dicho que tengo la mañana ocupada. – objetó Harry.

Tras eso Harry se levantó de la mesa y se fue hacia los jardines. Se le habían quitado las ganas de estar con Ron. La verdad es que ese año se había sentido algo desplazado respecto al resto de gente. Siempre había tenido esa sensación, el hecho de ser quien era, de que sus padres no estuviesen, de cómo había vivido desde su primer año de vida…pero gracias a Ron y Hermione había encontrado nuevos amigos y se había sentido querido, lo mismo que cuando visitaba la Madriguera y los Weasley le trataba como uno más. La cuestión era que ese año se sentía más solo de lo habitual, el comprobar como le había fallado su mejor amigo y como le había tratado Hermione hace unos días, le habían hecho volver a recordar los años en que no tenía amigos en la escuela primaria por culpa de su primo Dudley.

Mientras estos pensamientos mantenían a Harry ocupado durante su paseo por la orilla del lago, algo le sacó de sus cavilaciones. Harry estaba viendo como Cho Chang estaba abrazada a Cedric Diggory, y notó como algo lo golpeaba en el estómago dejándolo como sin aire. Sabía que Cedric había invitado a Cho al baile, pero no se esperaba que su relación hubiera llegado hasta ese punto. Sin ganas de seguir viendo aquella escena, Harry dio media vuelta y vislumbró una enorme figura que se dirigía a una pequeña cabaña. Como no tenía nada mejor que hacer decidió ir a hacer una visita a Hagrid, además que desde la primera prueba no había vuelto a hablar con él.

Antes de que Hagrid entrase en la cabaña Harry lo alcanzó.

- ¡Hola Hagrid!

- ¡Hombre que alegría verte Harry!, ¿con ganas de que empiece el baile?

- Bueno la verdad es que…

Pero antes de poderle contestar Hagrid lo interrumpió

- La verdad es que hacía tiempo que no veía Hogwarts tan bonito. Seguro que esta noche va a ser memorable.

- Eh…sí puede ser –contestó escuetamente Harry ante aquel curioso comentario.

- Por cierto, Hermione te estaba buscando, me dijo que te avisase si te veía.

- Ok, gracias.

- Bueno Harry te tengo que dejar, tengo que cambiarme para ir acorde con lo que se espera de mí esta noche.

- ¿Con lo que se espera de ti?

Pero antes de que Hagrid le contestase, Harry se dio cuenta de que su gran amigo ya iba camino de la cabaña sin mirar atrás ni haber prestado atención a la pregunta que le había hecho.

Como aún quedaba un rato para comer decidió volver a la sala común, aunque no tenía muchas ganas por si se topaba con Hermione, bastante había tenido con haber visto a Cho con Cedric como para que ahora ella le viniese a decir algo sobre su pareja de baile o recriminarle algo más a parte de lo que ya le había dicho días atrás. Pero Hermione no se encontraba en la sala común, probablemente debía estar en algún baño o en la habitación preparándose, porque la verdad era que ya de buena mañana el gran comedor estaba casi ausente de chicas y Harry imaginó que tampoco habría muchas a la hora de comer ya que estarían preparándose para ir al baile

- ¿De verdad hacía falta tanto tiempo para prepararse? – pensó Harry dado que él seguramente con darse una ducha y ponerse la túnica de gala tendría bastante (obviamente su pelo era imposible de domar, así que ni se molestaba por peinarlo).

Las horas pasaban y después de comer algo con Ron y tumbarse ambos a la sombra de ese árbol que tanto les gustaba a la orilla del lago, decidieron que era hora de subir a la sala común y prepararse para el banquete y posterior baile de Navidad, aunque ellos no necesitasen tanto tiempo como las chicas, tampoco era plan de no ir adecuadamente, sobre todo porque la profesora McGonagall pondría su ojo escrutador sobre ellos, en especial sobre Harry al ser uno de los campeones.
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De nuevo yo xD

Mensaje por Luna Lovegood Granger el Mar 08 Jun 2010, 00:22

En fin, me acabo de leer el cap, algo tarde debo decir.. pero enf in en cuanto respecta al cap, devo decirte que me encanto, a un que ...
Harry estaba viendo como Cho Chang estaba abrazada a Cedric Diggory, y notó como algo lo golpeaba en el estómago dejándolo como sin aire. Sabía que Cedric había invitado a Cho al baile, pero no se esperaba que su relación hubiera llegado hasta ese punto.

¿Harry sigue queriendo a Cho?...
¿Ron ya no ama a Hermione?
....
xD
en finespero que actualices pronto!

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Re: Versión alternativa [HP&HG]

Mensaje por Albus Severus Potter el Dom 13 Jun 2010, 13:51

Bueno, la pareja no se va a formarasí como así, debe darse tiempo y el fic va a ser largo, así que tendremos tiempo de ver como se va formando con calma (y si hay alguna más).
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Capítulo 2: “Balada de sentimientos” (segunda parte)

Mensaje por Albus Severus Potter el Dom 13 Jun 2010, 13:51

Harry se fue a dar una ducha y regresó con premura para ponerse la túnica de gala. Desde luego, pese a lo dificultoso que era ponerse todas aquellas prendas, pensó que el resultado no era del todo malo – aunque no podía decir lo mismo de la túnica de gala de Ron.

Una vez preparados él y Ron bajaron a las escaleras que daban al gran comedor, donde parecía que estaba lleno de chicos por todos los lados esperando a sus respectivas parejas. Cedric saludó a Harry y este le devolvió un seco saludo con la cabeza – a pesar de que no le caía mal, seguía recordando la escena de esa misma tarde -, Krum también saludó a Harry de manera algo tosca y este se sorprendió, aunque le devolvió un saludo similar al que había dirigido a Cedric. Sin embargo (y tal vez como cabía esperar), Fleur tan sólo miró desdeñosamente tanto a Harry como a Ron con claros aires de altivez.

La verdad era que aunque Harry encontraba muy hermosa a Fleur (al igual que Ron) en él no despertaba ningún interés por conocer, al menos una parte, del carácter de la francesa: altivo y prepotente.

Tras quince eternos minutos de espera comenzaron a aparecer algunas féminas, entre ellas la pareja de Ron, Padma, la cual saludó a ambos chicos (aunque dirigió una atónita mirada ante el atuendo de Ron).

- ¡Hola chicos!

- ¡Hola Padma!, ¡estás muy guapa! – le confesó Harry.

Si bien era cierto, la verdad es que Harry tan sólo lo dijo por compromiso. Sin embargo Ron no dijo nada.

- Harry, mi hermana tardará cinco minutos más porque quería estar perfecta para la entrada de los campeones. – Luego observó detenidamente a Ron y dijo - ¿Te parece que entremos ya Ronald?.

A Ron no le gustaba demasiado que lo llamasen así, pero por alguna extraña razón Ron seguía callado y tan sólo asintió.

- Gracias por avisarme Padma – comentó Harry mientras aquella pareja entraba en el gran comedor.

A Harry aquellos minutos se le estaban haciendo eternos. Tan sólo deseaba que la noche acabase cuanto antes. No obstante se fijó que poco a poco todos los chicos que estaban esperando se iban reuniendo con sus respectivas parejas, salvo los campeones – a excepción de Fleur que ya se encontraba con Roger Davies-. La verdad es que los tres se encontraban muy nerviosos, se notaba en lo tirantes que estaban los músculos de la cara tanto de Krum, como de Diggory al igual que Harry.

Al cabo de unos 10 minutos apareció Cho que fue feliz al encuentro de Cedric y rápidamente se encaminaron hacia el comedor para dirigirse a la mesa de los campeones – la cual compartirían con los miembros del jurado del torneo-. En ese preciso momento y cuando tan sólo quedaban Krum y él esperando por sus parejas apareció una figura envuelta en un vaporoso vestido añil con destellos plateados dirigiéndose hacia el campeón búlgaro. Harry se quedó boquiabierto al observar a aquella chica y no pudo sino asombrarse aún más al venirle a la mente la escena del sueño recurrente que había tenido los últimos días, mas cuando pensaba que no podría sorprenderse aún más, tras aquel peló liso con un hermoso recogido apareció una sonrisa radiante y unos ojos de color miel que le cautivaron y le sonrieron.

- ¡Era Hermione! – pensó sorprendido Harry.

Nunca la había visto tan arreglada y ni tan bella. Mientras la castaña sonreía y miraba a los verdes ojos de Harry tras saludar a su pareja búlgara, este sintió cómo sus orejas ardían, cómo su corazón empezaba a palpitar fuertemente y cómo sus mejillas se encendían.

- ¡Hola Harry! – saludó su risueña amiga – Estuve buscándote todo el día, ¿dónde te metiste?, quería hablar contigo sobre lo que pasó el sábado pasado.

Sonaba como una regañina picarona, como si la castaña estuviese decepcionada por no haber podido hablar con él, pero en absoluto enfadada.

- Vaya Hermione…verás es que…es que tenía cosas que hacer y… vaya…estás preciosa. - Harry totalmente turbado y con la mirada fija en el suelo no podía casi articular palabra ante la atenta mirada de su amiga-.

- ¡Gracias Harry! – sonrió radiante su amiga – Tú estás muy apuesto. Espero que luego podamos hablar sobre lo que te he dicho.-

Decía Hermione mientras era arrastrada por su pareja al interior del comedor.

Harry se quedó embobado mientras seguía con la mirada a su amiga, cuando en ese momento oyó carraspear a alguien detrás de él. Se dio la vuelta y vio a Parvati con un hermoso vestido rosado.

- ¡Hola Parvati! – exclamó Harry algo sobresaltado – Estás muy guapa.

A pesar de que era cierto, Harry no podía sino seguir pensando en la imagen que había visto hasta hace un minuto de su amiga.

- ¡Gracias Harry! – sonrió Parvati – ¿Te parece si entramos ya?.

Harry asintió y acompañado de Parvati – la cual ya le había tomado del brazo al entrar – se dirigió a la mesa de los campeones y jueces del torneo.

La cena fue bastante interesante a la par que inusual. Harry se encontraba sentado al lado de Dumbledore, al cual se le veía muy risueño y con ganas de comentar cualquier tontería como si fuese el tema más interesante del mundo. Mientras Percy – que estaba supliendo al señor Crouch, que al parecer no se encontraba muy bien se salud – debatía con Hermione sobre el trato que recibían los elfos domésticos por parte de los magos. Parvati no parecía encontrar muy amena aquella mesa, pero se la veía ilusionada con la pista de baile porque no hacía más que mirar hacia aquel lugar. Fleur simplemente tonteaba con Roger Davies, el cual no hacía más que escuchar cada uno de los comentarios de la rubia mientras la miraba embobado. Cho y Cedric parecían los más relajados y hablaban con todo el mundo mientras se hacían algún comentario confidente y se reían. Krum sin embargo parecía molesto por no poder captar la atención de su pareja, la cual de vez en cuando miraba fugazmente a Harry y le dedicaba una espectacular sonrisa.

Tras terminar la cena Dumbledore dio paso al baile. Todos hicieron un círculo rodeando toda la pista de baile, dejando un lugar para pasar a los campeones con sus parejas. Estos se encaminaron hacia el centro y cuando empezó a sonar el vals que inauguraba el evento las cuatro parejas se pusieron a bailar.

Harry a pesar de lo nervioso que estaba y su temor a tener nula coordinación para bailar decidió que lo mejor era dejarse llevar por Parvati, lo cual pareció dar resultado. Tras finalizar la primera canción el resto de parejas se unieron a las parejas de los campeones. Harry mientras bailaba una segunda pieza con Parvati pudo observar a Hagrid bailando con Madame Maxime. Al ver con aquel atuendo y con lo que parecía un intento de peinar su descuidado pelo no pudo sino sonreír y acordarse del comentario que le había hecho aquella tarde Hagrid.

Sin embargo Ron seguía en una mesa sentado, con cara de pocos amigos mientras su pareja Padma hacía esfuerzos inútiles por sacarle a bailar.

Tras terminar aquella pieza Harry decidió ir a ver que le pasaba a su amigo, así que insistió a Parvati para que lo acompañase y así que le preguntase a su hermana que era lo que pasaba.

Harry se sentó al lado de su amigo y antes de poder preguntarle nada este le dijo.

- ¿Has visto a Hermione?, ¿cómo se atreve ir con ese Krum? – bufó Ron con cara de pocos amigos.

- Bueno Hermione ya me había dicho que tenía pareja hace una semana y aunque no sabía quien era, me alegro de que al menos esté disfrutando.

- ¿Que te alegras? – sonrió Ron burlonamente – Por favor Harry, Krum es tu enemigo, ¿cómo puedes alegrarte que Hermione esté con el enemigo?.

A Harry aquella afirmación le sorprendió y desagradó a partes iguales.

- Ron, yo no veo a Krum como mi enemigo, es un campeón más y lo veo como un compañero que compite en un torneo al igual que yo. Sí él ha tenido el valor de pedirle a Hermione ser su pareja y esta ha aceptado están en su pleno derecho de disfrutar del momento. – aunque todo esto Harry lo decía por respeto, pero la verdad es que tenía envidia de Krum por haber sido el búlgaro y no él quien hubiese ido con Hermione al baile.

A Ron parecía que aquel comentario de su amigo parecía sacarle de sus casillas

- Eso no te lo crees ni tú.- le espetó el pelirrojo.

Harry por un momento llegó a pensar que Ron estaba celoso, pero éste nunca había demostrado ningún gesto afectuoso por su compañera castaña, ni tan siquiera interés más allá de su ayuda con los deberes.

- Piensa lo que quieras Ron, hoy no me apetece discutir.

Mientras Ron seguía fulminando con la mirada a Krum, Parvati se dirigió a Harry.

- ¿Harry te importa que busque una pareja a mi hermana? – mientras en ese momento dirigía una mirada fulminante a Ron.

- En absoluto, y si quieres bailar con alguien más hazlo, yo voy a dar una vuelta por los jardines para despejarme un poco.- aunque en ese preciso momento Parvati lo miraba suplicante para que no se marchase, con lo que Harry le contestó – Es que necesito refrescarme un poco.

Ante aquella última contestación Parvati se dio por vencida y se dirigió junto con su hermana en busca de pareja para ambas.

Harry dejó allí plantado a Ron mientras salía del castillo. La verdad es que mientras hablaba con Ron y luego con Parvati vio como Hermione y Krum se dirigía hacia ellos y Harry no sabía que actitud tener ante su amiga, debido a lo que había sentido al verla antes de entrar al gran comedor y por lo sucedido el sábado anterior (lo cual parecía no tener ya importancia para la castaña).

El frescor de la noche al cruzar el umbral del castillo, le hizo cerrar los ojos y respirar profundamente, agradecía haber podido salir de allí y decidió que un buen paseo antes de irse a dormir sería perfecto – puesto que en sus planes no entraba el volver al baile -.

Caminó entre los jardines y a pesar de llevar la túnica de gala fue a sentarse a aquel precioso árbol que tanto cobijo les daba a él, a Ron y a Hermione tantas tardes. A pesar del frío que hacía – Harry tenía ya las manos heladas y el vaho empañaba sus gafas - por un instante se quitó las gafas y las dejó en el frío césped. Cuidadosamente antes de sentarse había quitado la nieve del lugar en el que se acomodó, y a pesar de que el lugar aún estaba algo húmedo y frío, aquella vista – borrosa por otra parte debido a la ausencia de sus lentes – le gratificaba. Ver el castillo sentado en aquel lugar al lado del lago, con todas aquellas luces, con la nieve bañando el lugar, con el barco de Durmstrang en las aguas oscuras y el carruaje de Beauxbatons a lo lejos cerca de la cabaña de Hagrid – en realidad buena parte de todo esto se lo imaginaba mentalmente ya que sin gafas no tenía una visión tan clara – e incluso oyendo levemente la música que salía del castillo. Si no fuese por el frío que le comenzaba a atenazar habría pensado que era un buen lugar para tumbarse y descansar.

Pasó lo que le parecieron diez largos minutos, pero cuando pensaba en levantarse para ir a su cama calentita, alguien lo sorprendió desde atrás tapándole los ojos.

- ¿Quién soy?- inquirió aquella persona.

Harry no necesitó quitar las manos para saber que Hermione lo había encontrado.

- ¿Qué haces aquí? La fiesta está dentro ¿sabes? – dijo la castaña.

- Quería estar un rato a solas.

- Eso ya lo veo, pero aquí vas a coger una pulmonía. – Hermione cogió las manos de Harry entre las suyas – Estás helado, venga vamos para adentro.

- Gracias Hermione pero prefiero irme a dormir - Harry retiró con premura las manos para coger sus gafas y se levantaba con intención de irse -

- Ah no, antes quiero hablar contigo sobre lo del sábado y quiero bailar una pieza contigo.

- Hermione olvida lo del sábado, ¿vale? – en ese momento Hermione lo agarró de la mano tirando de Harry hacia ella –

- No Harry, te debo una disculpa – aquello dejó descolocado a su amigo – Te juzgué sin dejarte hablar, sin escucharte.

- Bueno da igual, me estoy empezando a acostumbrar a que todo el mundo lo haga – dijo Harry con resentimiento recordando la actitud de Ron -.

- Harry eso no es justo, yo lo siento mucho pero no quiero discutir como acabo de hacer con Ron, yo quería disculparme y arreglar las cosas – la castaña tenía los ojos empañados en lágrimas y notó que había llorado recientemente, aunque no se había percatado hasta ese momento porque no la había mirado a los ojos -.

- ¿Y eso?- preguntó Harry -.

- Ron me acusó de ayudar al enemigo por estar con Krum, me acusó de que le estoy ayudando a él y que no quiero que tú ganes el torneo, entonces salí corriendo hacia aquí y te vi sentado, así que decidí que era un buen momento para hablar contigo.

- Ya veo. – a Harry no se le ocurría que más decir -.

- Harry de verdad que esa no era mi intención, Krum me lo pidió y yo acepté. Por lo visto iba tan a menudo a la biblioteca porque quería pedírmelo pero como siempre nos veía juntos pensaba que estábamos saliendo – Hermione se ruborizó – mientras lo que hacíamos era prepararte para la primera prueba.

- Ya, antes también discutí con Ron por lo mismo. Le dije que a mí no me parecía mal que estuvieses con él. Si él había tenido el valor de pedírtelo y tú aceptaste antes que yo te lo pidiese entendía y respetaba tu decisión. Tan sólo tenías que habérmelo dicho antes.

- Lo siento mucho Harry, sé que te traté muy mal pero pensé que Ron o tú os burlaríais de mi por ir con Viktor – Hermione volvía a tener los ojos anegados en lágrimas -.

- Yo nunca haría algo así y me molesta que pienses que lo haría. Tan sólo me dolió la manera que tuviste de decirme las cosas cuando yo sólo quería…

Hermione no dejó terminar a Harry, le puso un dedo sobre los labios y continuó ella hablando.

- Ya lo sé Harry, Ginny me contó todo y no puedo hacer otra cosa que pedirte disculpas, estoy realmente triste y apenada por como te traté. – a Hermione le resbalaban enormes lágrimas sin cesar de sus bonitos ojos miel - .

Harry no pudo sino enternecerse ante aquella imagen y abrazó a su amiga. Hermione correspondió a su abrazo agarrándolo con fuerza en la espalda y llorando fuertemente.

- Tranquila Hermione, ya pasó todo, no tengo nada que perdonarte. Simplemente olvidémoslo, ¿de acuerdo?

- No Harry, yo no lo olvidaré nunca, nunca podré olvidar el daño que te he hecho – Hermione seguía llorando a lágrima viva -.

- Bueno pues me conformo con que me ayudes a terminar la odiosa redacción de Snape.

Hermione hipó ante aquel comentario y luego emitió un débil ruidito a modo de sonrisa.

- Gracias Harry, de verdad. Gracias por todo.

- De nada Hermione. Y ahora si te parece bien entremos dentro que me estoy helando e imagino que tú también.

- Esto…Harry…

- Dime Hermione

La castaña sostenía una mano de su amigo y le preguntó con curiosidad

- ¿El baile que me debes prefieres hacerlo dentro o aquí?

Harry se quedó estupefacto ante la pregunta

- Hermione lo de bailar no es lo mío…

- Está bien, tomaré eso como que prefieres bailar aquí.

De fondo sonaba una suave balada que se escapaba del castillo

Hermione se descalzó de aquellos zapatos de tacón a pesar de lo helado que debía estar el césped.

- ¡Hermione no hagas eso, se te van a quedar helados! – inquirió Harry-.

En respuesta a eso Hermione puso sus pies descalzos encima de los zapatos de Harry, guió las manos de Harry hasta su cadera y ella acomodó sus brazos alrededor del cuello del moreno.

- Bailemos al menos esta pieza – dijo Hermione al oído de Harry mientras seguía sonando la balada que hacía escasos segundos que acababa de empezar.

Harry acercó más hacia así a su amiga, sin poder así mirarse a la cara.

- Está bien Hermione…pero como le cuentes esto a alguien te mato.

- Tranquilo Harry – sonrió Hermione ante aquel comentario – este será nuestro secreto.

Y así se quedaron durante varios minutos mientras seguía sonando aquella preciosa balada.
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=D

Mensaje por Luna Lovegood Granger el Dom 13 Jun 2010, 21:44

Bueno, este cap me gusto muchisimo ¡Ya quería leerlo! xD en fin.
Como es que Harry no se dio cuenta de que Ron estaba celoso. xD es mas obvio que nada! xD

Vaya Hermione…verás es que…es que tenía cosas que hacer y… vaya…estás preciosa. - Harry totalmente turbado y con la mirada fija en el suelo no podía casi articular palabra ante la atenta mirada de su amiga-

A si o mas obvio que Harry babeaba por Mione.




- ¿Has visto a Hermione?, ¿cómo se atreve ir con ese Krum? – bufó Ron con cara de pocos amigos.

- Bueno Hermione ya me había dicho que tenía pareja hace una semana y aunque no sabía quien era, me alegro de que al menos esté disfrutando.

- ¿Que te alegras? – sonrió Ron burlonamente – Por favor Harry, Krum es tu enemigo, ¿cómo puedes alegrarte que Hermione esté con el enemigo?.

A Harry aquella afirmación le sorprendió y desagradó a partes iguales.

- Ron, yo no veo a Krum como mi enemigo, es un campeón más y lo veo como un compañero que compite en un torneo al igual que yo. Sí él ha tenido el valor de pedirle a Hermione ser su pareja y esta ha aceptado están en su pleno derecho de disfrutar del momento. – aunque todo esto Harry lo decía por respeto, pero la verdad es que tenía envidia de Krum por haber sido el búlgaro y no él quien hubiese ido con Hermione al baile.

A Ron parecía que aquel comentario de su amigo parecía sacarle de sus casillas

- Eso no te lo crees ni tú.- le espetó el pelirrojo.

Harry por un momento llegó a pensar que Ron estaba celoso, pero éste nunca había demostrado ningún gesto afectuoso por su compañera castaña, ni tan siquiera interés más allá de su ayuda con los deberes.

- Piensa lo que quieras Ron, hoy no me apetece discutir.

Mientras Ron seguía fulminando con la mirada a Krum,

¡Más celos! o sea a si o mas obvio.

En fin me gusto este capi, espero que lo continues pronto.
ñ.ñ
Bye, bye

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Capítulo 3: “¿Cuál es la persona más importante para ti?”

Mensaje por Albus Severus Potter el Mar 15 Jun 2010, 17:36

Harry aún sentía en sus oídos aquella maravillosa balada cuando notó un dolor punzante en la cara. Al parecer se había quedado dormido mientras leía -había vuelto a soñar con aquellos años en Hogwarts, aquellos años que conllevaban muchas menos preocupaciones y responsabilidades- y se le estaba clavando una esquina del libro en la cara.

Harry miró su reloj y vio que era la hora del almuerzo, así que decidió bajar para comer algo. Cuando pasó delante del salón rumbo a la cocina observó como sus tíos estaban intentando empaquetar la televisión.

- ¿Se puede saber qué hacéis? – preguntó Harry a su tío Vernon ante aquella acción sinsentido –

- No te dirijas a mí en ese tono mocoso – rugió tío Vernon – ¿Pues que vamos hacer sino recoger todo?, ¿acaso no dijiste que debíamos prepararnos para mudarnos?

Harry no podía creer que sus tíos fuesen tan estúpidos que pensasen que aquello era como una simple mudanza.

- Claro que os vais a ir, pero no es una mudanza, es para esconderos y evitar que os maten. ¿De verdad piensas que es más necesario un televisor que la vida de tu hijo o tu mujer?

Harry se sorprendió al referirse así a su primo y su tía, pero no obstante nunca había sentido por ellos nada que pudiese hacer pensar a nadie que realmente eran familia.

- Pero….¿cómo te atreves? – parecía que su tío iba a explotar debido al color morado que acababa de alcanzar su cara – Claro que antepongo la vida de mi mujer y mi hijo.

- Pues no lo parece. Olvídate de la televisión y cuantos objetos innecesarios creas que necesitéis, os vais para salvar la vida no de vacaciones. Allá donde os lleven tendréis más de lo necesario para subsistir.

Era extraño regañar a su tío por algo cuando siempre había sido al revés, pero era crucial que entendiesen lo importante que era la situación y lo que se arriesgaba la Orden del Fénix por salvarles la vida y ayudarlos a esconderse.

Mientras su tío parecía darse por vencido, Harry fue a la cocina cogía un par de piezas de fruta de la nevera y subió de nuevo a su habitación. La verdad es que si debía estar encerrado en aquella casa hasta que apareciese la Orden para llevarse a sus tíos, prefería al menos estar en su habitación.

Acababa de ocurrir, tras cuatro días de aburrimiento, de idas y venidas de sus tíos recogiendo cosas, y de permanecer prácticamente encerrado en su habitación (salvo para las comidas) intentando aprender nuevos conjuros, preparación de pociones y algunas cosas que pensaba que le podrían ser útiles para su inminente búsqueda; aparecieron dos miembros de la Orden para trasladar a sus tíos.

No fue lo que se dice una típica despedida familiar, pero sin embargo su primo le sorprendió con gestos de afecto dándole la mano y con palabras de aliento. Después de todo parecía que Dudley no volvería a ser aquel gamberro bobalicón de hacía unos años atrás.

Tras la despedida de sus tíos y su primo, los miembros de la Orden le dijeron que finalmente esa misma noche irían a buscarle, así que lo mejor era que fuera preparando sus cosas para que le trasladasen a la Madriguera, ya que llegarían a eso de las ocho.

La verdad es que le llevó muy poco recoger los libros y demás bártulos que tenía desperdigados por la habitación, así que como tenía todavía un par de horas hasta que llegasen a recogerle decidió dar una vuelta por la casa mientras los recuerdos le llegaban. Lo cierto era que no tenía muy buenos recuerdos de aquel lugar y no lamentaba el no tener que volver a pisarlo, pero formaban parte de él y creía que despedirse de aquella casa era algo que debía hacer. Paseó por el salón donde se acordó del desastre que había armado el señor Weasley al romper la chimenea por estar cegada, luego miró la cocina y recordó a un pequeño elfo que realizó un hechizo levitatorio con un pastel, también estaba allí la alacena que servia de habitación para él durante sus once primeros años…

Decidió entonces subir a su habitación y echarse un rato en la cama, quería estar descansado porque no sabía como lo iban a trasladar, además esperaba volver a soñar como últimamente lo hacía, recordando años mejores, recordando sus vivencias en aquel lugar que fue más su casa que ningún otro sitio: Hogwarts.

Poco tardaron esos ojos esmeralda en cerrarse para que el joven moreno volviese a viajar a aquel cuarto curso que tantas sorpresas deparó a Harry.

En aquel momento Harry se encontraba apurado pues tan sólo quedaban unas horas para el día que iba a celebrarse la segunda prueba del Torneo de los Tres Magos, se encontraba en la biblioteca acompañado de Hermione y Ron buscando una manera de mantenerse bajo el agua durante al menos una hora y no morir en el intento, cuando en ese momento apareció la profesora McGonagall.

- Veo que están aquí. El profesor Dumbledore les llama, así que vayan a su despacho ahora mismo. No, usted no Potter – dijo McGonagall al ver que Harry era el primero en levantarse – sólo el señor Weasley y la señorita Granger.

Harry se sintió deprimido al ver que los dos únicos apoyos que tenía antes de la prueba y que lo estaban ayudando a encontrar una manera de no hacer el ridículo y, peor aún, de no morir al día siguiente, se iban reclamados por el profesor Dumbledore. Seguramente este les diría que no debían apoyarlo tanto, que él debía encontrar la solución por sí mismo.

Se despidió rápidamente de sus amigos y volvió a ahondar entre aquella montaña de libros sin volver a tener ni idea de por donde seguir buscando. Empezó a tener mucho sueño y terminó sucumbiendo al cansancio.
Tras lo que le habían parecido unos minutos, Harry notó que alguien tiraba de la manga de su túnica. Cuando se acomodó las gafas vio que era Dobby, y para su horror, se dio cuenta de que ya había amanecido.

- Harry Potter, usted debe tomarse esto e ir a salvar a su prenda – contestó el elfo sin ningún tipo de pregunta previa y de manera misteriosa –

- Ahora no puedo Dobby, tengo una prueba del torneo y aún no sé como voy a superarla – dijo desesperado Harry –

- Dobby ya lo ha hecho por usted señor. Esto son branquialgas que le permitirán respirar bajo el agua y debe darse prisa para salvar a su prenda – volvió a decir enigmáticamente el elfo –

- Pero ¿cómo sabes que yo…? ¿Y qué es eso de mi prenda?

- Dobby oyó al profesor Moody hablar sobre las branquialgas y sabía que el señor no había encontrado solución al enigma. Y lo de su prenda es su prenda señor, su prenda favorita.

- ¡Ahh! – cayó entonces Harry – te refieres a lo que yo más quiero.

- Así es señor- sonrió feliz Dobby –

- Vale gracias por todo Dobby, no olvidaré esto mientras viva y te lo compensaré – dijo Harry mientras salía corriendo de la biblioteca –

Se dirigió a toda carrera hacia el lago donde sabía que se disputaría la prueba. Al llegar a la orilla vio que los otros campeones ya estaban preparados metiéndose en el agua, así que sin pérdida de tiempo se metió las branquialgas en la boca (notando un desagradable sabor y textura) y se introdujo en el agua al notar que dejaba de respirar al aire libre.

No tardó en acostumbrarse a la oscuridad del agua y notó que tanto las manos como los pies tenían membranas, al igual que le habían salido agallas en los laterales del cuello. Sin perder un segundo se sumergió aún más en el profundo lago buscando, como le había dicho el elfo, su prenda favorita. Mientras iba cada vez más profundo no dejaba de pensar quién sería esa persona para él.

La verdad era que no lo tenía muy claro, si le preguntasen quiénes eran las personas más importantes para él no dudaría: Sirius, Hermione, Ron y la familia Weasley, pero no se imaginaba como Sirius podría estar allí abajo.

Se deshizo de esos pensamientos y se dedicó simplemente a buscar con más ahínco en aquella profundidad insondable.

Al poco rato pareció vislumbrar unas ruinas y un grupo de gente, pero cuando se acercó vio que ese grupo de gente eran sirenas que estaba custodiando a cuatro personas: Cho, Hermione, Ron y la que parecía hermana pequeña de Fleur. Pero…¿quién se suponía que era la persona más importante para él?. Los sentimientos que tenía hacia Cho también lo confundieron, pero se paró a pensar fríamente. Cho seguro que estaba ahí por Cedric. Pese a que a Harry le gustaba Cho, éste estaba seguro que esa no era la persona más importante para él, por lo tanto le quedaban dos personas entre las que escoger (que mal sonaba aquello, escoger).

Tras un instante Harry se dio cuenta que no podía escoger porque Hermione seguramente estaba ahí por Krum, lo cual le dejaba a Ron como la persona más importante para él…aunque ¿quién había decidido aquello?. Él no, ni siquiera estaba seguro, de hecho probablemente no podría elegir entre ninguno de sus dos amigos así que, ¿cómo era posible que alguien eligiese por él?. Aquello le tenía muy confuso, más aún cuando le vino a la mente todos los momentos con Hermione de aquel año, el apoyo que le había brindado, el baile en medio de la noche al lado del lago por Navidad…y no sólo eso sino que el año anterior lo ayudó a salvar a su padrino, en segundo ella fue la que descubrió que era lo que se ocultaba en la Cámara de los Secretos, ella fue la que quedó petrificada dejando a Harry hecho polvo y sintiéndose culpable por aquello…

Se percató entonces de que tenía a Hermione mucho más presente de lo que había imaginado, que ella siempre había estado con él en los peores momentos y que era ella la persona más importante para él…pero ¿qué pasaba con Ron? ¿ por qué estaba ahí?.

Mientras Harry seguía pensando desesperadamente sobre aquello apareció Cedric con algo sobre la cabeza que le distorsionaba el aspecto (parecía una especie de pecera). Le saludó con un gesto y le mostró la muñeca señalándola a modo de querer hacerle entender que el tiempo seguía corriendo. Harry le hizo un gesto afirmativo con la cabeza y luego puso un pulgar hacia arriba, Cedric lo entendió y tras librar a Cho de las ataduras, fue ascendiendo con ella.

A pesar de que el tiempo corría en su contra Harry no podía dejar de pensar porqué debía llevarse a Ron y dejar a su amiga allí, entendía que Ron era la persona que se había destinado como la que debía salvar, pero no conseguía concebir que alguien hubiese escogido sin preguntarle, sin saber realmente cuáles eran sus sentimientos. Como no sabía que hacer optó por lo que le parecía más razonable, se dirigió a las ataduras de Hermione y después hacia las de Ron, pero entonces una sirena le apuntó con un tridente y le dijo con una voz gutural

- Sólo uno.

- Pero es que los dos son mis amigos – intentó decir Harry aunque tan sólo le salieron burbujas de la boca -

- Sólo uno – volvió a repetir la sirena.

Harry no sabía que hacer cuando en ese mismo instante surgió de la nada lo que parecía una especie de tiburón, pero cuando se dio cuenta se fijó que el tronco inferior era de Krum. Este sin ningún gesto aparente, simplemente cogió las ataduras de Hermione con su dentadura y comenzó a ascender a toda velocidad con ella.

Ahora ya se sentía más tranquilo, al menos sabía que Hermione estaba a salvo rumbo a la superficie. Aunque seguía dándole vueltas a quién habría escogido a cada persona, decidió que ahora lo importante era preocuparse por salvar la vida de Ron, pero en cuanto se dirigió a él se dio cuenta que aún no había aparecido nadie para rescatar a la hermana pequeña de Fleur, y eso le preocupaba. Decidió esperar un rato más, no podía dejar a aquella niña a su suerte, aunque aquello conllevase un fracaso estrepitoso en la prueba.

Tras lo que pareció una eternidad Harry decidió que no podía esperar más, cogió a Ron se acercó a la hermana de Fleur para cortar sus ataduras y llevársela también, aunque volvió a sufrir la misma amenaza, sólo que esta vez Harry también les amenazó con la varita diciéndoles

- No puedo dejarla aquí, debo asegurarme de que esté a salvo – aunque de nuevo sólo unas burbujas salieron de su boca -

Y sin más dilación cogió a ambos y se dirigió hacia la superficie. Sabía que el efecto de las branquialgas no podría durar mucho más y debía apresurarse. Cuando ya vislumbraba la claridad de la superficie comenzó a sentir que no avanzaba tan deprisa, tanto las manos como los pies ya no eran palmípedos, y las agallas comenzaban a desaparecer. Con un último esfuerzo y agotando todas las energías que le quedaban lanzó los cuerpos hacia arriba y él dio una última brazada para alcanzar la tan ansiada superficie con el tan necesitado oxígeno.

Cuando alcanzó la superficie cuatro o cinco segundos después que Ron y la hermana de Fleur, notó que no tenía fuerzas y tuvo que ser ayudado por Ron (que parecía que ya había recobrado la consciencia al igual que la hermana de Fleur).

En cuanto ambos llegaron a la tierra llevaron inmediatamente a los tres a una carpa donde la señora Pomfrey les atendía dándoles una poción recuperadora para el cansancio, el dolor y para volver a entrar en calor.

Tras beberse un poco de aquello Hermione corrió hacia él abrazándolo y acosándole a preguntas

- ¿Cómo estás Harry? Al final lo conseguiste, conseguiste averiguar como hacerlo.

- Eh, sí... – contestó dubitativo Harry porque estaba siendo observado por otras personas además de Ron y Hermione, a los cuales ya les diría la verdad después –

- ¿Qué pasó?, ¿por qué tardaste tanto?, ¿acaso te costó encontrarnos? –preguntó Ron –

- Que va, lo que pasa es que... – Harry se ruborizó de lo tonto que había sido, ahora se daba cuenta que no iban a permitir que a nadie le pasara nada malo ahí abajo, que los supuestos rehenes estaban a salvo –

Hermione lo miró como leyéndole la mente

- Harry, ¿no me digas que te tomaste en serio las palabras del enigma?, ¿no me digas que pensaste que nos pasaría algo e intentaste hacer algo heroico?

Harry se ruborizó por completo ante aquellas preguntas.

- ¿Qué queríais que pensara? Estabais ahí, como muertos y no aparecía nadie, así que intenté salvaros a todos… - sabía que sonaba a estúpida excusa, pero era la verdad –

Ron miró a su amigo con cara de exasperación mientras que Hermione lo miraba entre perpleja y compadeciéndole.

- ¡¿QUÉ?! ¡No es mi culpa, yo sólo tenía miedo de que os pasara algo!

- Tranquilo Harry, simplemente que no deberías tomarte siempre todo tan en serio, eso ha podido hacerte perder puntos – le dijo Hermione –

- ¿Te piensas que pensaba en los puntos mientras os veía ahí abajo? – le recriminó Harry a su amiga – Lo único que quería era salvaros la vida, aunque claro al parecer sólo estaba haciendo el imbécil.

- Harry…perdona yo no pretendía – le empezó a decir Hermione con lágrimas en los ojos –

- ¡Claro no pretendías! Pero al final Harry es el que siempre se equivoca, el que siempre se tiene que arriesgar y al final para nada, la próxima vez recuérdame que no dude ahí abajo sobre a quién debo escoger para rescatar – le espetó Harry –

- ¿A qué te refieres? – preguntó Ron sin comprender –

- Sí Harry, ¿qué quieres decir con eso?– preguntó Hermione mientras hipaba debido a sus sollozos -

- Pues que me dijeron que debía salvar a la persona más importante para mí y ahí abajo estabais vosotros dos y…bueno eso… ¿cómo iba a llevarme a uno de vosotros solamente? – Harry prefirió no divulgar toda la información escondiendo así sus verdaderos sentimientos – Por suerte Krum apareció poco después que Diggory y te rescató – dijo Harry refiriéndose a Hermione – así que sólo tuve que coger a Ron y como no aparecía Fleur rescaté a su hermana también -

- Pero ¿cuánto estuviste esperando? – preguntó estupefacto Ron –

- Pues no lo sé con exactitud, sé que llegué bastante antes que Cedric, puede que esperase veinte o treinta minutos hasta que subí con vosotros dos – dijo Harry refiriéndose a Ron y la hermana de Fleur –

Aquella escena fue interrumpida cuando una cabellera rubia mojada apareció de la nada

- ¡Gabguielle! ¿Estás viva? ¿Estás herida?

Fleur apareció como una exhalación hacia su hermana y la abrazó. Inmediatamente después se dirigió a Harry.

- Gacias, tú la has salvado aunque no ega tu taguea – y le plantó dos besos en cada mejilla.

- Y tú la has ayudado – dirigiéndose a Ron al que también le dio dos besos –

Tras ese inciso repentino, Fleur se marchó con su hermana antes de que Harry pudiese decirle que no era nada, pero Hermione le interrumpió

- Harry…

- Dime Hermione

Mientras Hermione procuraba que Ron no se enterase de estas palabras – cosa que no parecía muy difícil porque este seguía embobado con los dos besos mientras seguía con la vista a la rubia francesita –

- Verás, quería preguntarte, ¿qué has querido decir antes con “, la próxima vez recuérdame que no dude ahí abajo sobre a quién debo escoger para rescatar”? – Hermione preguntó aquello sin ninguna malicia, simplemente con interés por la respuesta -

Harry se sintió durante un momento entre la espada y la pared, ¿qué debía responder?

- Herrrmionne, puedes venirrr un mommento

Al parecer Viktor Krum llamaba a Hermione y ella, aunque parecía querer esperar a que Harry le respondiera, se vio obligada a irse para ver que deseaba el búlgaro.

Harry sintió alivio puesto que responder a aquella pregunta podía implicar muchas cosas, cosas de las que no estaba totalmente seguro.
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Re: Versión alternativa [HP&HG]

Mensaje por Albus Severus Potter el Mar 15 Jun 2010, 17:37

He puesto el capítulo 3 íntegro, así que espero que lo disfrutéis Razz
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Capítulo 4: "El dolor de la muerte y el amor” (primera parte)

Mensaje por Albus Severus Potter el Miér 16 Jun 2010, 21:10

Harry se despertó al oír un ruido en el exterior. Al parecer ya venían a recogerle para trasladarle, así que bajó a la entrada para abrirles la puerta y que así no tuviesen que utilizar magia, pensó que sería una buena manera de darles la bienvenida.

Al abrir la puerta se encontró con nada más y nada menos que más de una docena de personas que venían a recogerle: Lupin, Tonks, Ron, Hermione, Fred, George, Moody, Mundungus, Bill, Fleur, Kingsley, el señor Wasley y Hagrid. Al momento Hermione se tiró a sus brazos – cuanto la había echado de menos, cuanto añoraba aquellos espontáneos abrazos de su castaña amiga -, para luego ruborizarse al soltarse y mirarlo a aquellos profundos ojos verdes.

Hermione sabía por aquellos ojos que su amigo estaba triste, triste por la reciente muerte del profesor Dumbledore, triste por la muerte de su padrino Sirius, triste por la muerte de Cedric, triste porque él pensaba que todo aquello era por su culpa. Hermione sabía que su amigo siempre se culpaba de todo y aquellos ojos verdes la cautivaban y la entristecían a partes igual, aquella mirada le hizo sentir por su amigo una profunda compasión, quería que supiese cuanto lo había echado de menos esas semanas de verano que habían estado separados desde el funeral del antiguo director de Hogwarts, quería que supiese que ella estaría con él hasta el final, que lucharía junto a él…

Ella realmente deseaba que su amigo sintiese todo ese apoyo, esa confianza; pero Hermione también sabía que su amigo se había ido alejando tanto de ella como de Ron desde el final del cuarto curso. Todas aquellas desgracias, todas aquellas muertes habían terminado por hacer que Harry no mostrara tanto sus sentimientos. Ella estaba segura que Harry sufría, que se desangraba de dolor en sus entrañas, que su corazón estaba roto y temía que no tuviese arreglo, temía que su amigo se fuese solo en aquella arriesgada cruzada por derrotar a Voldemort, temía que diese su vida por salvarlos. Hermione sabía que Harry daba su aliento, compañía y ayuda a todo aquel que lo necesitase, se desvivía por sus amigos; pero también sabía que no compartía sus sentimientos con nadie, que aquellas muertes que le desgarraron de dolor, aquellos sentimientos tan profundos y dolorosos no los había compartido con nadie.

Sí, era cierto que con Sirius tenía una profunda confianza pero se lo arrebataron cuando apenas habían podido disfrutar de su relación. Lo mismo pasó con el profesor Dumbledore, cuando ese último año habían conseguido compartir más experiencias juntos habían conseguido tener una relación como nunca un profesor había tenido con un alumno, aunque también era cierto que a pesar de que Dumbledore quería a Harry, no se puede decir que existiera una relación de sinceridad mutua al cien por cien, ni que compartiesen todos los sentimientos que tenían; también a él se lo arrebataron.

No se puede negar que Harry no compartiera sus descubrimientos con ella ni con Ron, pero a veces Hermione se sentía excluida de parte de la vida del moreno, esa parte que lo hacía tan especial, esa parte a la que nadie había conseguido llegar, que tan sólo ella en muy pocas ocasiones había conseguido acercarse; ni tan siquiera Ginny en el último año pudo compartir esos sentimientos con él, por mucho amor que se profesasen (aunque Hermione no estaba totalmente segura que aquello fuera amor y no sólo simple atracción, al menos por parte de su moreno amigo) había una parte de esa persona tan maravillosa que era Harry Potter que nadie había conocido, que aún no había dejado salir a la luz, y a Hermione le entristecía que su amigo no pudiera ser feliz por ello.

Tras aquel instante que pareció durar una eternidad y tras agradecer con una mirada a su amiga aquel repentino abrazo, saludó al resto de integrantes de aquel grupo y le informaron del plan que pensaban llevar a cabo. A Harry no le hizo ninguna gracia que todos arriesgaran la vida por él, pero tuvo que ceder al no poder plantear otra alternativa como le había sugerido socarronamente Moody.

Así pues y tras la ingesta de poción multijugos por la mitad de las personas allí presentes se dividieron por parejas y tomaron rumbo a los destinos que tenían.

Pero nada más emprender el vuelo aparecieron mortífagos por todas partes, atacando a diestro y siniestro, Harry devolvía los hechizos como podía y protegía el vehículo de fuga y a su gran amigo Hagrid todo lo que podía, pero uno de los ataques impactó de lleno en la jaula de Hedwig y está cayó muerta al instante. Harry lloraba de dolor en su interior, pero no podía dejarse dominar por el pánico, no podía dejar que sus emociones le embargasen, así que redobló sus fuerzas y continuó atacando a mortífagos mientras Hagrid los dirigía hacia su destino.

Harry sólo deseaba que a sus amigos no les pasasen nada, que protegiesen sus vidas antes todo, que consiguiesen llegar sanos y salvos. Pero mientras esos pensamientos le invadían y tras intentar desarmar a Stan Shunpike (intentando evitar así que este se hiciera daño) oyó decir a uno de los mortífagos que habían encontrado al auténtico Potter y en ese momento se retiraron todos. Harry no lo graba entender como lo habían descubierto y menos aún porqué inmediatamente todos los mortífagos huyeron de la escena, pero no tardó en entenderlo. A toda velocidad y flotando en el aire venía Voldemort.

Harry apuró a Hagrid para que se diese prisa, contra Voldemort no tenían ninguna oportunidad, así que Hagrid se lanzó en picado. Voldemort atacó una vez pero falló, sin embargo alcanzó la vieja moto de Sirius que les servía de transporte y la destrozó, Hagrid y él caían hacia el suelo pero cuando ya se daba por muerto viendo como Voldemort volvía a atacarles su varita giró en la mano y actuó por sí sola lanzando unas extrañas llamas de fuego. Sin embargo y a pesar de que parecía que Voldemort se retiraba (aún no sabía porqué), Harry se dio cuenta de que seguía cayendo, busco a Hagrid en la oscuridad y le lanzó un hechizo levitatorio para que bajase poco a poco hacia el suelo, pero cuando se iba a aplicar el mismo hechizo así mismo se dio cuenta de que el suelo estaba más cerca de lo que creía, actuó todo lo deprisa que pudo realizando un hechizo que crease una especie de colchón lo suficientemente mullido para poder salir vivo de aquella, pero tras caer se golpeó con algo en la cabeza y quedó inconsciente…
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Capítulo 4: "El dolor de la muerte y el amor” (segunda parte)

Mensaje por Albus Severus Potter el Miér 16 Jun 2010, 21:11

Vacío, así es como se encontraba Harry tras aquella horrible noche que tantos horribles acontecimientos había traído. Voldemort finalmente había regresado la noche en que se celebraba la última prueba del Torneo de los Tres Magos, había matado a Cedric delante de sus ojos sin haber podido hacer nada, había visto como los mortífagos se reunieron alrededor de su amo que por fin había recuperado su cuerpo, se había batido en duelo con él, había abrazado al esperanza de que por fin dejaría de sufrir sucumbiendo ante algún hechizo de aquel tenebroso mago. Pero consiguió escapar, escapó con el cuerpo de Cedric cumpliendo así la última voluntad de éste.

Aún así no todo había terminado, más tarde se descubrió que durante todo el curso un antiguo mortífago había estado suplantando la identidad del profesor Moody, y por si eso no fuera poco tuvo que revivir aquellas dolorosas experiencias para el profesor Dumbledore, aunque contar aquello, sacarlo de dentro de sí actuó como un bálsamo, como si aquello fuera un veneno que le estaba corrompiendo por dentro. En todo momento tuvo el apoyo de su padrino Sirius, estuvo a su lado sin separarse de él y es algo que nunca olvidaría. También es cierto que sus amigos Ron y Hermione y la familia Weasley estaban allí con él, pero se sentía sin fuerzas como para compartir todo aquello que se vio obligado a compartir en el despacho de Dumbledore; no quería volver a revivir aquel horror sufrido.

Y por si aquello no fuera poco, más tarde el ministro de magia Cornelius Fudge no quiso aceptar la versión de los hechos de Harry y respaldada por Dumbledore, se empecinaba en no querer ver que Voldemort había retornado. Parecía que no sólo una guerra de acercaba, sino que no todos los que querían la paz iban a estar del mismo lado.

Harry se acababa de despertar en la enfermería de Hogwarts, llevaba dos días allí por precaución y para mantenerle aislado del resto de compañeros, para que no le atosigaran a preguntas. La noche anterior le visitaron los padres de Cedric, no para culparle, sino para agradecerle el esfuerzo por haberles traído el cuerpo de su hijo. Harry se sentía culpable de lo que le había pasado a Cedric, él era el que había sugerido que ambos cogiesen la copa que resultó ser un traslador.

Durante esos dos días que pasó en la enfermería Ron y Hermione lo venían a visitar con asiduidad pero la mayor parte de las veces Harry prefería hacerse el dormido, no tenía muchas ganas de estar con nadie y no deseaba ser interrogado por sus amigos, aunque sabía que probablemente ellos no lo harían si Harry no se lo contaba por sí mismo, sabía que ellos respetaban el hecho de que Harry decidiese cuando querer sacar todo aquello que sentía en su interior.

El día que salió de la enfermería lo hizo bien entrada la noche, todos estarían ya en sus habitaciones, así que Harry se encaminó hacia la sala común de Gryffindor con la intención de irse a acostar directamente. Pero nada más entró en la sala común se encontró con Hermione dormida en uno de los sillones. Se dirigió hacia ella la despertó suavemente con una caricia en el pelo. Ésta se sobresaltó.

- Harry, ¿qué haces aquí? ¿cuándo has salido de la enfermería?

- Ahora mismo, la señora Pomfrey no tiene más motivos para retenerme allí, así que me ha dicho que podía salir ya de la enfermería, eso sí, siempre y cuando me fuese directamente a la cama – sonrió Harry

Hermione observó aquella sonrisa, sabía que la sonrisa de su amigo era para romper un poco aquel distanciamiento que había surgido entre Harry y el resto del mundo tras los incidentes de la noche de la última prueba del torneo, pero no pudo evitar ver lo triste que era.

- Harry… ¿cómo te encuentras?

Harry sabía que Hermione le haría esa pregunta, pero aún sabiéndolo, no tenía ninguna respuesta preparada, así que intentó ser sincero en parte.

- Pues bien, ya no me duele nada. La verdad es que cuando me llevaron a la enfermería lo único que tenía era mucho cansancio, porque las heridas me las había curado Fawkes

- Ya veo – contestó Hermione no del todo convencida.


Hermione se mordía el labio inferior como siempre que estaba nerviosa o quería plantear algo y no sabía como, así que Harry se adelantó a su amiga.

- No Hermione, no estoy bien. Físicamente como puedes ver sí, pero por dentro no.

- Harry ¿cómo has sabido que yo…?

- Hermione son muchos años ya, siempre tienes ese precioso gesto de morderte el labio inferior que te delata cuando estas nerviosa o quieres decir algo y no saber como.

Y sin previo aviso Hermione se echó a los brazos de su amigo, llorando sin consuelo y repitiendo sin cesar su nombre.

- Oh Harry…Harry…Harry…

- Tranquila Hermione, estoy aquí, ya todo pasó.

- No sabes cuanto miedo he pasado. Dumbledore nos ha contado por encima lo ocurrido aquella noche, pero nos ha pedido a todos que no te hagamos preguntas, que te dejemos tranquilo, pero yo necesitaba saber que estabas bien, necesitaba decirte que me tienes para lo que quieras que siempre voy a estar contigo.

Hermione soltó todo aquello mientras sus lágrimas no cesaban de resbalarle por aquel hermoso rostro que estaba bañado por la luz de la luna.

- Bueno, la verdad es que agradezco a Dumbledore que os dijera eso, no tenía ganas de hablar con nadie, todavía duele demasiado…

Aquellos ojos verdes brillaron intensamente mientras la luna iluminaba a ambos. Aquellos ojos verdes reflejaban una profunda tristeza, un profundo dolor. Aquellos ojos verdes no habían conocido más que el dolor y el sufrimiento y Hermione no podía soportar que su amigo se sintiera así, deseaba con todas sus fuerzas que Harry fuese feliz, aunque sabía que ahora les deparaban tiempos aciagos y oscuros y que todo iba a ser más difícil a partir de entonces.

- Hermione…

- Dime Harry – contestó Hermione secándose las lágrimas que hasta entonces habían surcado su rostro y habían empapado la camisa de su amigo -

- ¿Te importaría quedarte conmigo un rato aquí? – preguntó tímido el moreno –

- Claro Harry, lo que quieras – contestó sorprendida a la vez que contenta porque Harry le pidiese algo y ella pudiese ayudarlo, aunque fuera algo tan simple y sencillo como hacerle compañía –

- Es que no me apetece irme a dormir ahora, no me apetece meterme de nuevo en la cama solo y recordar… - Harry se quedó callado en ese momento –

- No te preocupes Harry, nos quedaremos en el sofá tranquilos.

- Gracias Hermione, de verdad no sé como agradecerte…

Hermione le cortó plantándole un beso en la mejilla, un tierno beso muy cercano a la comisura de los labios.

- Poder estar contigo Harry es lo mejor para agradecerme – le sonrió la muchacha

Ambos se sentaron en el sofá. A Harry no le apetecía hablar, y Hermione lo sabía, simplemente deseaba tener compañía, no sentirse solo, saber que tenía a alguien si aquellos recuerdos le volvían a agarrar y a atraerlo hacia las tinieblas.

- Hermione ¿te importaría si nos tumbásemos?

- No, claro que no Harry – aunque le había sorprendido el pedido de su amigo –

Ambos se recostaron sobre el sofá, primero Harry y después Hermione. Éste pasó un brazo por debajo de su amiga y la rodeó con el otro por encima. Hermione se encontraba un poco turbada por aquella situación puesto que tenía un brazo de Harry alrededor de su cuello y otro en la zona del abdomen, pero cuando oyó a Harry llorar en silencio, apoyando su cabeza contra la espalda de ella, no pudo sino quedarse así y apretar las manos de Harry son las suyas.

Después de un rato y que Harry se tranquilizase, a Hermione le fue entrando el sueño, poco a poco fue cayendo en manos de Morfeo, pero se sentía feliz por haber podido au¡yudar a su amigo, por estar de aquella manera con él, porque aunque no le hubiese contado nada aquel momento valía más que horas y horas de diálogos sobre lo ocurrido, porque tenía un sentimiento en el corazón por aquel moreno de ojos verdes que hacía que se le encogiese, porque deseaba que fuera feliz y poder estar más veces como estaban ahora.
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Capítulo 4: "El dolor de la muerte y el amor” (última parte)

Mensaje por Albus Severus Potter el Miér 16 Jun 2010, 21:12

Harry despertó tumbado en un sofá de La Madriguera, al parecer al caer se había dado un golpe con algo. Frente a él estaba Ginny con una pequeña toalla mojada sobre la frente de éste. Al ver que se despertaba, Ginny llamó a alguien.

- ¿Cómo te encuentras? ¿Estás bien? – preguntó la señora Weasley –

- Sí, sólo me duele un poco la cabeza.

- No me extraña Harry, te golpeaste con una rama en la cabeza antes de caer sobre aquella cosa mullida que creaste. – le decía Hagrid – Y si no llega a ser por ti yo no lo cuento. Cuando le vi aparecer detrás nuestro me asusté y no sabía que hacer.

- Tranquilo Hagrid, ahora ya estamos a salvo – contestó Harry

- ¿De quién estáis hablando cuando os referís a que “le visteis”? – preguntó intrigada Ginny –

- De Voldemort – Ginny dio un gritito, la señora Weasley dejó caer el balde de agua que llevaba consigo ya que Harry no lo necesitaba más y Hagrid dio un respingo tal que retumbó media Madriguera –

- ¿Estáis diciendo que el propio quién tú sabes os estaba persiguiendo? – preguntó con temor e inquietud la señora Weasley –

- Sí, nos alcanzó después de un rato. Al parecer descubrieron que yo era el auténtico Harry, los mortífagos que nos perseguían se retiraron y al poco apareció él.

Sin previo aviso la señora Weasley le abrazó como nunca había hecho, y aunque Harry se quedó paralizado, sintió una gratitud enorme por aquella mujer que lo trataba como a uno de sus hijos.

Mientras tanto Ginny lo miraba con una mezcla de lo que parecía preocupación y añoranza. Tras el funeral de Dumbledore no se habían vuelto a ver ni habían vuelto a hablar después de que Harry hubiese decidido cortar la relación que tenía con la pelirroja. Ese momento de mirada intensa fue interrumpido por la señora Weasley.

- Voy a esperar fuera a ver si aparece alguien más – dijo mientras salía corriendo fuera de la casa –

Harry que hasta el momento no se había dado cuenta preguntó.

- Hagrid, ¿cómo hemos llegado hasta aquí?

- ¡Ay va Harry! No me había dado cuenta de que tú estabas inconsciente. Tras la caída de la que nos salvaste te llevé a casa de los padres de Tonks y después cogimos un traslador hasta aquí. Ellos parecían muy preocupados por ti al verte inconsciente, pero se tranquilizaron cuando les conté lo que habías hecho para salvarnos a ambos. Aunque cuando les dije que quien tú sabes nos había alcanzado se asustaron, pero por suerte las medidas de protección funcionan perfectamente.

- Y los demás ¿dónde están? ¿por qué aún no han llegado? – preguntó inquieto Harry –

- Ese traslador de ahí era el de Ron y Tonks que debían haber sido los primero en llegar, el otro de allí era el de mi padre y Fred. El vuestro era el tercero y después llegaban… -

Ginny se interrumpió al ver que aparecían dos siluetas en el horizonte, una cargaba a la otra.

Inmediatamente y tras llegar a La Madriguera vieron que Lupin iba cargando a George, al cual le faltaba una oreja. Pero tras dejar a George con su madre, Lupin encaró a Harry.

- ¿Qué criatura había en el rincón de mi despacho en Hogwarts la primera vez que Harry Potter vino a verme? – le preguntó mientras zarandeaba al muchacho –

- ¿Un grindylow? – contestó Harry todavía sin entender la reacción de Lupin –

- Lo siento Harry pero debía asegurarme de que eras tú. Alguien nos ha traicionado.

- Y a mí ¿por qué no me preguntas? – rugió a Hagrid que pareció que no le gustó nada la actitud de Lupin –

- Pues porque los semigigantes no utilizan la poción multijugos, sólo Harry podría haber sido un impostor – contestó lacónicamente Lupin

Harry inmediatamente se dirigió hacia el interior de la casa para preocuparse por el estado de George.

Al entrar la escena le impactó aún más, puesto que la herida había dejado de sangrar y podía ver perfectamente el orificio de la oreja que le faltaba. Harry sentía como le bullía la sangre, sentía rabia y dolor, sentía que todo volvía a ser culpa suya, sentía que todos se hubiesen volcado en ayudarlo y sentía que de nuevo la familia Weasley tuviese que sufrir. Ya lo había hecho por Ginny hacía cinco años cuando la Cámara de los Secretos, hacía dos con el ataque a Arthur y el año anterior cuando Ron casi muere envenenado. Harry sentía que todo aquello era su culpa y que estaba trayendo la desgracia a aquella familia, que si aquel primer viaje en el expreso de Hogwarts no hubiese dejado pasar a Ron a su compartimento todo esto podría haberse evitado.

Antes de que pudiese decir nada apareció Hermione y Kingsley. Hermione se lanzó a los brazos de Harry pillando a este por sorpresa mientras que Kingsley preguntaba a Lupin de la misma forma que lo hizo antes él con Harry.

- ¿Cuáles fueron las últimas palabras que nos dijo Albus Dumbledore?

- Harry es nuestra única esperanza, confiad en él.

Cuando Kingsley se dirigía hacia Harry Lupin le detuvo.

- Ya he comprobado que es él.

- Está bien, pero alguien nos ha tenido que traicionar.

Poco después apareció el señor Weasley con el otro gemelo. Todo se sucedía muy deprisa y Hermione observaba a George conmocionada mientras no soltaba el brazo de Harry. Éste sin embargo se notaba tenso. Un dolor inmenso recorría todo su cuerpo, le oprimía el corazón y no sabía que hacer para detenerlo.

Al poco llegó Ron y Tonks. Hermione corrió a abrazar a Ron mientras Harry seguía allí, paralizado por el dolor. No podía creer que aquel dolor que había sentido por la muerte de Sirius, aquel dolor que volvió a sentir hacía unas semanas por la muerte de Dumbledore, se intensificase ahora por todo aquello que estaba ocurriendo, por el hecho de ver a George inconsciente y con aquella atroz herida, porque todo aquello era por él, porque todos se habían jugado su vida por salvar la suya. Se sentía sucio y despreciable, no se sentía digno de estar con todas aquellas personas.

No tardaron en aparecer Bill y Fleur, pero lo que traían consigo no podía ser peor.

- Moody ha muerto, le alcanzó una maldición asesina mientras intentaba evitar que Mundungus se escabullese por el miedo.

Tonks se sobrecogió y comenzó a llorar, mientras todos se miraban consternados, Harry decidió apartarse sin que nadie se diera cuenta.

Todo aquello era culpa suya, otra muerte más se sumaba a sus espaldas, ya no sólo eran sus padres, Sirius, Cedric o Dumbledore, ahora también Alastor Moody había dado su vida por salvarlo (hasta casi George lo había hecho). Tenía que acabar, debía acabar y debía irse cuanto antes, no podía exponer más a todos sus amigos, a aquella familia.

Pero cuando pensaba entrar con cuidado a la casa para coger sus cosas he irse algo lo hizo gritar de furia, algo lo hizo desgarrarse la garganta. Inmediatamente todos se volvieron hacía él buscándole. Harry estaba de rodillas, al parecer Voldemort había vuelto a conectar su mente con Harry, Voldemort volvía a sentir aquel odio visceral porque otra vez se le había escapado aquel maldito crío y no entendía porqué, ni siquiera torturando a Ollivander hallaría la respuesta (la legeremancia le hacía ver que aquel viejo le decía la verdad y no sabía porqué había pasado aquello esa noche). Ese grito que también emitió Harry lo dejó fluir para conseguir sacar aquel dolor que sentía dentro. Parecía que el dolor que sentía por los seres queridos le conseguía hacer ver aquella escena sin perder la consciencia, parecía que conseguía controlar su mente.

Cuando todos llegaron vieron a Harry de rodillas, con un hilo de voz todavía en la boca y con grandes lágrimas que le surcaban el rostro. Tras un segundo en el que todos observaban la escena, Harry se desmayó.
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